Han pasado más de siete años desde que Team Cherry anunció Hollow Knight: Silksong. Entre retrasos, memes de “sale en 20XX” y promesas de Nintendo Direct que nunca llegaban, el juego se convirtió en una especie de mito moderno. Pero hoy, al fin, podemos decirlo: la espera valió la pena. Silksong no solo es una secuela digna, es una evolución en cada sentido.

Bienvenido a Telalejana
En lugar de volver a Hallownest, la historia nos lleva a Telalejana, un reino radiante, basto y mucho más vivo que su predecesor. Desde los primeros minutos, notas que la exploración es distinta: ahora hay zonas mucho más verticales, atajos que dependen de tu agilidad y enemigos que parecen estar ubicados estratégicamente para arruinarte el día.
La narrativa se siente más clara que en Hollow Knight. Sin dejar de lado el misterio y la interpretación, hay un mayor peso en las misiones secundarias y los NPC. Cada personaje aporta diálogos que enriquecen el lore y, a diferencia de Hallownest, Pharloom transmite la sensación de un mundo habitado, no solo de ruinas olvidadas.

Hornet: velocidad y precisión
Lo que cambia todo es, por supuesto, Hornet. Ella no es el Caballero:
- Sus saltos son más altos y fluidos.
- El combate es más rápido y agresivo.
- Su aguijón tiene un rango mayor, lo que permite enfrentar enemigos con más control.
- La curación también es distinta: requiere ítems y no concentración, lo que obliga a jugar más estratégicamente.

Esto genera una experiencia más enfocada en la velocidad y la precisión, en lugar de la paciencia del primer juego. El resultado: una curva de aprendizaje más intensa, pero también más satisfactoria cuando logras dominarla.
Jefes que parecen odiarte personalmente
Si algo definió a Hollow Knight fueron sus jefes, y aquí Team Cherry decidió subir el nivel. Cada encuentro es un baile coreografiado de ataques imposibles, que obliga a memorizar patrones y reaccionar en milésimas de segundo. Algunos jefes incluso incorporan mecánicas de plataformas en plena batalla, lo que convierte cada duelo en un espectáculo de caos controlado.
La dificultad sigue siendo elevada, pero justa. Eso sí, prepárate: morirás tanto que el contador de muertes debería venir con logros desbloqueables.

Arte y música: una obra en movimiento
Visualmente, Silksong conserva el estilo 2D pintado a mano, pero con un nivel de detalle mucho mayor. Los escenarios no solo son más coloridos, también están diseñados para resaltar la verticalidad y la movilidad de Hornet. Desde jardines colgantes hasta torres resplandecientes, Pharloom es un reino hermoso… aunque lleno de cosas que quieren apuñalarte.
La música, a cargo de Christopher Larkin, vuelve a ser un personaje más. Los temas mezclan cuerdas tensas, melodías melancólicas y coros que refuerzan la sensación de grandeza y soledad. Cada boss fight tiene una identidad sonora única, lo que las hace aún más memorables.

Misiones, crafteo y rejugabilidad
Otra novedad son las misiones secundarias. Ya no son simples encuentros, sino cadenas completas que pueden cambiar tu recorrido e incluso desbloquear zonas ocultas. También entra en juego un sistema de crafteo y recursos: Hornet puede recolectar materiales para crear herramientas o mejoras, lo que añade profundidad estratégica a la exploración.

La rejugabilidad está garantizada. Entre rutas alternativas, secretos escondidos y finales múltiples, Silksong se siente como un juego que nunca deja de recompensar la curiosidad del jugador.

El veredicto
Hollow Knight: Silksong no es solo una secuela; es una reinvención que entiende perfectamente lo que hizo especial al original y lo lleva un paso más allá. Es más rápido, más complejo, más hermoso y, sí, más difícil. Pero también es más generoso con el jugador al ofrecer variedad, historia y un mundo que pide a gritos ser explorado.
¿Vale la pena después de tanta espera? La respuesta es un rotundo sí. Silksong es un recordatorio de que los indies no necesitan competir con gráficos hiperrealistas o presupuestos millonarios: necesitan visión, pasión y diseño impecable. Y Team Cherry lo entregó todo.