Orbitals: cuando el anime de los 90 se convierte en uno de los mejores cooperativos de Nintendo Switch 2

Hay videojuegos que necesitan diez minutos para explicarte por qué deberías jugarlos. Hay otros que necesitan un tráiler espectacular. Y luego está Orbitals, que básicamente aparece en pantalla, empieza a sonar como si hubieras encontrado un anime perdido de los años 90 y te dice: “agarra a tu amigo, porque aquí ninguno de los dos va a sobrevivir solo”.

Y sí, estamos ante otro videojuego cooperativo.

Pero antes de que alguien diga “ah, otro It Takes Two”, hay que detenernos tantito.

Porque Orbitals tiene clarísimo qué quiere hacer y, sobre todo, tiene algo que muchos juegos actuales parecen haber olvidado: personalidad.

Desarrollado por Shapefarm y publicado por Kepler Interactive, Orbitals llega de manera exclusiva a Nintendo Switch 2 con una propuesta que mezcla aventura, plataformas, resolución de acertijos, acción y una enorme dosis de anime clásico. Su lanzamiento está programado para el 3 de septiembre de 2026.

Y aunque su estructura inmediatamente nos recuerda a experiencias cooperativas como It Takes Two, A Way Out o Split Fiction, aquí la verdadera estrella es otra: la sensación de estar jugando dentro de una serie animada de ciencia ficción de los 80 y 90.

Bienvenidos a la galaxia de Maki y Omura

Orbitals nos presenta a Maki y Omura, dos exploradores espaciales que crecieron juntos y que ahora tienen una misión bastante complicada: salvar su colonia.

El problema es que la amenaza no es precisamente una gotera en el techo.

Existe una enorme tormenta espacial conocida como Storm Wall, una amenaza que ya estuvo relacionada con un acontecimiento traumático en la infancia de ambos protagonistas y que vuelve a poner en peligro el hogar que conocen.

La historia utiliza además un concepto bastante peculiar para justificar algo que todos hacemos en un videojuego sin cuestionarlo demasiado: morir y volver a intentarlo.

Maki y Omura están relacionados con una tecnología capaz de reimprimir sus cuerpos, permitiendo que puedan regresar después de determinados momentos de peligro. Es una idea interesante porque no solamente forma parte de la narrativa, sino que también se integra a las reglas del propio juego.

Y aquí empieza uno de los detalles más interesantes de Orbitals.

El juego no quiere contarte una historia gigantesca durante 40 horas. Su campaña ronda aproximadamente entre 5 y 7 horas, dependiendo del ritmo de cada jugador.

Esto puede sonar corto para algunos, pero en realidad termina funcionando bastante bien.

Orbitals no necesita convertirse en una odisea interminable. Va directo al punto, presenta una mecánica, la desarrolla, la mezcla con otra y cuando te das cuenta ya estás pensando:

“¿Ya se acabó?”

Y eso, para un juego cooperativo, puede ser una virtud enorme.

¿Es otro It Takes Two? Sí… pero no exactamente

Vamos a quitarnos esto de encima.

Si jugaste It Takes Two o Split Fiction, vas a reconocer inmediatamente la estructura.

Dos personajes.

Pantalla dividida.

Puzles que requieren coordinación.

Plataformas.

Situaciones en las que uno tiene que hacer algo para que el otro pueda avanzar.

Y, por supuesto, ese momento inevitable en el que ambos jugadores se quedan viendo durante 30 segundos esperando que alguien diga:

“¿Y ahora qué hacemos?”

Pero Orbitals tiene una diferencia fundamental: no intenta competir con Hazelight haciendo exactamente lo mismo.

Su propuesta está mucho más enfocada en crear una aventura que parezca un anime interactivo.

El director del juego, Jakob Lundgren, trabajó anteriormente como diseñador de niveles en A Way Out, It Takes Two y Split Fiction, así que la comparación no es casualidad. Se nota que existe experiencia detrás del diseño cooperativo.

La diferencia está en cómo Shapefarm utiliza esa experiencia.

Aquí cada jugador puede utilizar diferentes herramientas para resolver los problemas que aparecen en pantalla. El juego constantemente busca que ambos jugadores estén haciendo algo y que las soluciones dependan de la comunicación.

No es simplemente:

“Tú párate aquí mientras yo hago todo.”

Bueno… no siempre.

Porque sí existen algunos momentos en los que un jugador termina esperando mientras el otro descubre qué demonios tiene que hacer. Pero son situaciones relativamente aisladas y no terminan rompiendo el ritmo general.

Y entonces aparece el verdadero protagonista: el estilo visual

Si hay una razón para que Orbitals sea imposible de confundir con otro juego, es esta.

Se ve espectacular.

Pero no espectacular en el sentido de “tiene muchos polígonos”.

Es espectacular porque tiene identidad artística.

Las cinemáticas utilizan animación 2D dibujada a mano, mientras que el apartado jugable utiliza modelos tridimensionales que intentan conservar esa apariencia de animación tradicional.

El resultado es una especie de híbrido entre videojuego moderno y anime retro.

Y aquí las referencias están bastante claras.

Hay elementos que recuerdan a obras como Cowboy Bebop, Gundam, Akira y otras producciones japonesas de aquella época.

Pero lo importante es que Orbitals no se limita a ponerle “filtro anime” a un videojuego.

Hay una dirección artística detrás.

Los colores, los diseños de las naves, los escenarios, los personajes, las expresiones y hasta la manera en que se presentan determinadas escenas trabajan juntos para vendernos la idea de que estamos controlando una serie animada.

Y cuando el juego pasa de una cinemática a una sección jugable, la transición puede ser tan natural que por momentos parece que estamos viendo un episodio y no jugando.

Eso es probablemente lo más impresionante de Orbitals.

Un universo que invita a mirar hasta donde no necesitas mirar

La colonia de Maki y Omura funciona como mucho más que un simple lugar para iniciar misiones.

Es un espacio vivo.

Hay personajes, pequeñas interacciones, detalles ambientales y elementos con los que podemos relacionarnos.

Y entre las misiones también tenemos acceso a diferentes actividades dentro de la nave, incluyendo minijuegos que recuperan algunas de las mecánicas que vamos descubriendo durante la aventura.

Esto puede parecer un detalle menor, pero ayuda muchísimo a que Orbitals no se sienta como una sucesión de niveles conectados artificialmente.

La nave funciona como nuestro pequeño hogar.

Es ese lugar al que regresamos después de meternos en problemas.

Y también es el espacio perfecto para que los dos jugadores se relajen un poquito antes de volver a salvar el universo.

Porque aparentemente hasta los héroes espaciales necesitan cinco minutos para jugar algo y olvidarse de que probablemente están a punto de morir.

Puzles que realmente necesitan dos personas

Aquí es donde Orbitals comienza a demostrar por qué su propuesta cooperativa funciona.

Los desarrolladores no diseñaron el juego pensando primero en una aventura para un jugador y después agregaron al segundo personaje.

Orbitals fue concebido desde el principio alrededor del cooperativo para dos jugadores.

Y eso se nota.

Las herramientas que utilizan Maki y Omura pueden combinarse de diferentes maneras para resolver obstáculos.

En algunos momentos tendremos que utilizar elementos del escenario.

En otros tendremos que manipular objetos.

También hay secciones de plataformas en las que la coordinación entre ambos jugadores resulta indispensable.

Y existen situaciones en las que uno de los jugadores puede utilizar una herramienta para modificar el entorno mientras el otro aprovecha ese cambio para avanzar.

Incluso hay segmentos en los que ambos personajes deben colaborar mientras controlan la nave y atraviesan obstáculos espaciales.

La gracia está en que el juego no se queda con una sola mecánica.

Constantemente está buscando cómo tomar una herramienta que ya conoces y utilizarla de una manera diferente.

Eso evita que la experiencia se convierta en:

“Ah, ya entendí el truco. Hay que hacer esto durante las próximas tres horas.”

No.

Orbitals prefiere enseñarte algo y después preguntarte:

“¿Qué pasa si ahora lo hacemos de esta otra manera?”

También hay acción

Aunque el corazón de Orbitals está en los puzles y las plataformas, no todo consiste en empujar cajas espaciales.

Hay momentos de acción y segmentos en los que utilizamos herramientas capaces de interactuar con el entorno y enfrentarnos a diferentes amenazas.

Incluso encontramos combates contra jefes.

Y aquí aparece uno de los pequeños puntos débiles del juego.

Los enfrentamientos contra algunos jefes son entretenidos, especialmente cuando involucran el control de la nave, pero en determinadas ocasiones la dificultad parece aumentar más por la cantidad de disparos que necesitas realizar que por la complejidad de resolver la mecánica del enemigo.

No es algo que destruya la experiencia.

Simplemente son momentos en los que Orbitals demuestra que se siente mucho más cómodo cuando te está haciendo pensar que cuando te está pidiendo disparar.

Una banda sonora que hace la mitad del trabajo

Aquí tenemos que hablar de otro de los grandes aciertos.

La música.

Orbitals entiende perfectamente que no basta con verse como un anime de los 90.

También tiene que sonar como uno.

La banda sonora utiliza sintetizadores, melodías espaciales y composiciones que recuerdan directamente a aquella época. Incluso el tema principal se ha convertido en uno de esos tracks que probablemente vas a terminar tarareando aunque no quieras.

Y esto es importantísimo porque la música ayuda a construir la personalidad del juego.

No estamos simplemente recorriendo un nivel bonito.

Estamos viajando por el espacio.

Estamos viendo una tormenta cósmica.

Estamos entrando en instalaciones abandonadas.

Estamos regresando a nuestra colonia.

Y todo eso tiene una identidad sonora propia.

El problema: la historia pudo ser mucho mejor

Y aquí viene la parte incómoda.

Porque Orbitals puede ser precioso, divertido y tremendamente carismático…

pero su narrativa no siempre consigue estar al mismo nivel que su apartado visual.

La historia tiene buenas ideas.

El concepto de la colonia.

La Storm Wall.

La relación entre Maki y Omura.

La tecnología de reimpresión.

Los personajes secundarios.

El misterio alrededor de lo que ocurrió con ellos en el pasado.

Todo está ahí.

El problema es que algunas de esas ideas parecen necesitar más tiempo para desarrollarse.

La aventura es relativamente corta y eso provoca que ciertos momentos narrativos puedan sentirse apresurados o que algunos personajes no tengan todo el desarrollo que uno esperaría.

Y eso resulta particularmente curioso porque Maki y Omura son personajes que visualmente tienen muchísimo carisma.

Uno quiere conocerlos más.

Quiere entender mejor su relación.

Quiere pasar más tiempo en su mundo.

Y justo cuando empiezas a sentir que realmente estás conectando con ellos, la aventura comienza a acercarse al final.

Es uno de esos casos donde terminas pensando:

“Necesitaba otras dos horas de esto.”

Y eso es probablemente uno de los mejores cumplidos que se le pueden hacer a un juego corto.

¿Y qué tal funciona en Nintendo Switch 2?

Aquí tenemos buenas noticias.

Orbitals es un juego que se beneficia muchísimo de jugarse en Nintendo Switch 2, especialmente por la cantidad de información que puede aparecer en pantalla durante las secciones cooperativas.

La experiencia mantiene un rendimiento sólido tanto en cooperativo local como en las modalidades online, sin caídas de rendimiento destacables durante la experiencia revisada por Nintendo Life.

Eso sí: yo recomendaría jugarlo principalmente en modo dock.

No porque el modo portátil sea malo, sino porque la pantalla dividida y la cantidad de elementos que aparecen en pantalla hacen que una televisión sea mucho más cómoda para disfrutarlo.

Y seamos honestos: este es exactamente el tipo de juego que quieres jugar con alguien sentado a tu lado.

Porque parte de la diversión no está únicamente en resolver los acertijos.

Está en escuchar al otro jugador decir:

“¡NO, NO, NO! ¡¿POR QUÉ HICISTE ESO?!”

Y después descubrir que tú tampoco tenías idea de qué estabas haciendo.

Cooperativo local y online

Orbitals puede disfrutarse en cooperativo local y también ofrece opciones para jugar en línea.

En Nintendo Switch 2 puede utilizar funciones como GameChat y GameShare, lo que facilita que dos jugadores puedan compartir la experiencia sin que necesariamente estén sentados frente a la misma pantalla.

Eso es especialmente importante porque estamos hablando de un juego que no está diseñado para jugarse en solitario.

La cooperación no es un accesorio.

Es el juego.

Y eso significa que la persona con la que decidas jugar va a convertirse, para bien o para mal, en parte de tu experiencia.

Si tienes un amigo que entiende rápido los acertijos: maravilloso.

Si tienes uno que necesita que le expliques siete veces lo que tiene que hacer:

buena suerte, soldado.

Entonces… ¿Orbitals vale la pena?

Sí.

Y aquí es donde me parece que Orbitals consigue algo muy interesante.

No inventa el cooperativo.

No intenta revolucionar el género.

No pretende convertirse en el nuevo estándar de los juegos de dos jugadores.

Pero toma una fórmula que ya funciona y la combina con una identidad visual tan fuerte que consigue sentirse como algo propio.

Y eso actualmente vale muchísimo.

Porque basta con ver unos segundos de Orbitals para saber qué juego estás viendo.

Los personajes.

Las naves.

Los colores.

La animación.

La música.

El diseño de los escenarios.

Todo tiene una personalidad que no se puede confundir.

Y cuando esa identidad se combina con un sistema cooperativo bien diseñado, tenemos una experiencia que funciona especialmente bien para jugar con amigos, familiares o alguien que simplemente quiera sentarse contigo a disfrutar una aventura diferente.

Su principal problema es que probablemente nos deja con ganas de más.

La historia pudo profundizar mucho más.

Algunos enfrentamientos pudieron aprovechar mejor sus propias mecánicas.

Y hay momentos puntuales en los que un jugador puede quedarse esperando mientras el otro resuelve algo.

Pero cuando todo funciona…

Orbitals funciona muy bien.

El veredicto de Culture Conection

Orbitals es de esos juegos que llegan sin hacer demasiado ruido y terminan siendo una de las sorpresas más agradables de una consola.

No porque sea perfecto.

Sino porque sabe exactamente qué quiere ser.

Es una aventura cooperativa relativamente corta, accesible y llena de ideas que aprovecha su duración para mantener las cosas en movimiento.

Pero sobre todo es una carta de amor al anime clásico.

Una carta de amor que no se queda únicamente en poner ojos grandes y colores retro.

El equipo de Shapefarm consiguió construir un videojuego que se siente como si hubiéramos encontrado un anime perdido de nuestra infancia y, por alguna razón, alguien hubiera decidido convertirlo en videojuego.

Y eso, sinceramente, es una experiencia bastante difícil de conseguir.

¿Es mejor que It Takes Two o Split Fiction?

No necesariamente.

Pero tampoco necesita serlo.

Orbitals tiene su propia órbita.

Y si tienes una Nintendo Switch 2 y estás buscando una experiencia para jugar acompañado, especialmente con alguien que disfrute el anime, la ciencia ficción y los videojuegos cooperativos, este es uno de esos títulos que definitivamente merece un lugar en tu radar.

Porque al final, Orbitals no quiere que seas el héroe.

Quiere que seas uno de los dos héroes.

Y probablemente también quiere que descubras cuánto puede sobrevivir una amistad cuando ambos jugadores tienen que resolver un rompecabezas bajo presión.

Spoiler: no siempre sobrevive.

Orbitals
Desarrollador: Shapefarm
Publisher: Kepler Interactive
Plataforma: Nintendo Switch 2
Jugadores: 2
Género: Aventura / Puzles / Plataformas / Cooperativo
Duración aproximada: 5–7 horas
Lanzamiento: 3 de septiembre de 2026

Calificación Culture Conection: 9/10 ⭐

Lo mejor: su espectacular apartado artístico, la animación estilo anime, la música, la variedad de mecánicas cooperativas y la personalidad de todo su universo.

Lo no tan bueno: la historia se queda corta en algunos momentos, ciertos combates contra jefes podrían aprovechar mejor sus mecánicas y ocasionalmente uno de los jugadores puede terminar esperando al otro.

¿Lo recomendamos?
Sí, y especialmente si tienes con quién jugarlo.

Porque Orbitals demuestra que todavía hay espacio para que los videojuegos cooperativos nos hagan sentarnos frente a una pantalla, agarrar un control y decirle a la persona de al lado:

“A ver, tú haz eso… ¡NO, ESO NO!”

Y cinco minutos después estar los dos muertos de risa.

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