Después de demostrarnos que Spider-Man podía balancearse por Nueva York con una soltura que haría llorar de emoción a cualquier niño que alguna vez haya jugado a columpiarse por la ciudad, Insomniac Games decidió cambiar completamente de estilo. Nada de telarañas, nada de balancearse entre edificios y, sobre todo, nada de Peter Parker soltando chistes cada tres segundos.

Ahora toca ponerse serio.
Bueno… tan serio como puede ser un tipo que resuelve sus problemas sacando tres garras de adamantium de cada mano.
Marvel’s Wolverine ya está disponible exclusivamente para PlayStation 5 desde el 15 de septiembre de 2026, y representa la primera gran aventura de Insomniac alejada de la fórmula de Spider-Man desde que el estudio comenzó a construir su actual universo de superhéroes.
La pregunta era inevitable: ¿podría Insomniac hacer con Wolverine lo mismo que hizo con Spider-Man?
La respuesta corta es que no intenta hacerlo, y eso probablemente sea lo más importante que hay que entender antes de entrarle al juego.
Marvel’s Wolverine no quiere ser un Spider-Man con garras. Quiere ser una aventura mucho más directa, violenta, cinematográfica y centrada en Logan. Y aunque esa decisión tiene grandes aciertos, también deja ver algunas limitaciones que terminan evitando que esta sea la experiencia definitiva que muchos esperaban.

Un Logan diferente, pero reconocible
Una de las decisiones más interesantes de Marvel’s Wolverine es que Insomniac no decidió contar nuevamente la historia de origen del personaje.
Aquí Logan ya es Wolverine.
El juego se desarrolla antes de la formación de los X-Men, en una realidad donde los mutantes todavía no ocupan el lugar que tradicionalmente conocemos dentro del universo Marvel. Logan forma parte de Team X, un grupo creado por Nathaniel Essex para proteger a los mutantes, aunque nuestro protagonista ya se había alejado del equipo antes de que comenzaran los acontecimientos principales.
La historia arranca cuando Logan vuelve a encontrarse con personajes como Mística y Dientes de Sable, mientras una amenaza encabezada por Bolivar Trask pone en peligro a los mutantes.
Y aquí está una de las mejores decisiones narrativas del juego: Insomniac utiliza personajes conocidos, pero no se limita a repetir exactamente las versiones que ya conocemos.
Mística, Dientes de Sable, Jean Grey y Nathaniel Essex tienen nuevas relaciones y motivaciones dentro de esta continuidad, mientras Logan se encuentra en medio de una historia relacionada con su pasado, su identidad y la forma en que controla su propia violencia.
El resultado es una historia que, aunque tiene algunos momentos previsibles, funciona especialmente bien cuando se concentra en Logan.
Porque el verdadero protagonista de Marvel’s Wolverine no son las garras.
Es el hombre que intenta decidir qué hacer con ellas.
Logan es presentado como alguien que carga con un pasado fragmentado y una relación complicada con su propia naturaleza. El juego aprovecha bastante bien ese conflicto y, gracias a la interpretación de Liam McIntyre, consigue darle personalidad a un Wolverine que no necesita estar lanzando frases memorables todo el tiempo para transmitir lo que está pensando.
De hecho, algunos de los mejores momentos ocurren cuando el juego baja la velocidad y simplemente deja que Logan converse con otros personajes.
Y sí, también tenemos a Dientes de Sable haciendo lo que Dientes de Sable hace mejor: recordarle a Logan que su día podría ser mucho peor.
Un Wolverine que se siente como Wolverine
Si hay un apartado donde Marvel’s Wolverine tenía que cumplir sí o sí, era el combate.
Y aquí Insomniac entendió perfectamente el encargo.
El sistema de combate está construido alrededor de la agresividad, el movimiento constante y la furia de Logan. No estamos ante un personaje que espera tranquilamente a que los enemigos se acerquen para responder con un combo de tres golpes.
Logan puede lanzarse directamente contra sus rivales, utilizar sus garras, encadenar ataques, esquivar, bloquear y aprovechar diferentes técnicas especiales para controlar los enfrentamientos.
La sensación de peso es uno de los mayores aciertos.
Cada golpe transmite fuerza y las animaciones consiguen que Logan parezca realmente una máquina de combate.
El sistema también incorpora la barra de Rage, que aumenta conforme peleamos y conseguimos mantener el ritmo del combate.
La Furia cuenta con diferentes niveles y modifica la forma en que Logan se comporta durante las peleas. Cuando alcanzamos niveles superiores, sus ataques se vuelven más poderosos y aparecen nuevas posibilidades ofensivas.
Además tenemos las Techniques, habilidades especiales que pueden equiparse y mejorarse, así como las Adaptations, que funcionan como mejoras permanentes para aspectos como la salud o la propia Rage.

En teoría, esto debería proporcionar una enorme variedad.
Y durante buena parte de la aventura funciona.
El problema aparece después.
Las garras son excelentes… hasta que dejan de sorprender
Marvel’s Wolverine tiene un problema curioso: su combate es muy bueno, pero no siempre evoluciona al mismo ritmo que el jugador.
Durante las primeras horas resulta tremendamente satisfactorio descubrir nuevas técnicas, aprender a utilizar la evasión, experimentar con Rage y descubrir las posibilidades que ofrecen los ataques especiales.
El problema es que, conforme avanza la campaña, las bases comienzan a repetirse.
Golpear, esquivar, bloquear, utilizar una técnica, recuperar el ritmo y volver a golpear.
Los enemigos ofrecen algunas variaciones, pero la estructura general de los enfrentamientos puede sentirse familiar demasiado rápido. Varias reseñas han coincidido precisamente en este punto: el sistema funciona y es espectacular, pero la variedad y profundidad no siempre crecen lo suficiente durante la campaña. (Push Square)
Y esto se nota especialmente en las dificultades más bajas.
Wolverine puede aguantar muchísimo castigo gracias a su factor de curación, mientras que las herramientas de combate permiten salir de situaciones que inicialmente parecen complicadas.
Eso hace que la experiencia sea muy accesible, pero también puede reducir la sensación de peligro.
Por eso, quienes busquen un desafío mayor probablemente disfrutarán más aumentando la dificultad.
No es un mundo abierto… y eso no necesariamente es malo
Aquí hay una diferencia fundamental respecto a Spider-Man.
Marvel’s Wolverine no es un mundo abierto.
La aventura está construida como una experiencia lineal y narrativa, dividida en diferentes escenarios y capítulos. Visitaremos lugares como los paisajes congelados de Canadá, Madripoor y Tokio, cada uno con su propia identidad visual y diferentes situaciones de combate.
Y personalmente, esta decisión tiene sentido.

Wolverine no necesita necesariamente una versión gigantesca de Nueva York llena de cientos de actividades para justificar su existencia.
Su aventura funciona mejor cuando avanza.
Cuando Insomniac quiere llevarnos de un enfrentamiento a una persecución, de ahí a una escena narrativa y posteriormente a una pelea contra un enemigo importante, el ritmo funciona bastante bien.
El problema es que algunas secciones de exploración no tienen el mismo nivel de refinamiento que el combate.
Tenemos coleccionables, materiales de mejora, botellas de whisky, conversaciones opcionales, desafíos y las Nightmare Doors, que transportan a Logan a escenarios especiales donde debemos superar pruebas contrarreloj.
Estas actividades ayudan a darle algo de vida a los escenarios, pero no alcanzan el nivel de profundidad de las actividades secundarias de Spider-Man.
Y quizá esa comparación sea precisamente parte del problema.

Los sentidos de Wolverine
Una de las herramientas más características de Logan son sus sentidos mejorados.
Insomniac los utiliza tanto para explorar como para determinadas secciones de sigilo.
Podemos detectar rastros, localizar objetos, identificar elementos del escenario y seguir pistas relacionadas con personajes o situaciones concretas.
Sobre el papel es una excelente manera de diferenciarlo de otros héroes.
Sin embargo, el juego en ocasiones nos ayuda demasiado.
Uno de los puntos más discutidos por jugadores y críticos ha sido precisamente la cantidad de indicaciones visuales y auditivas que aparecen durante la exploración. La situación llegó a tal punto que Insomniac publicó posteriormente una actualización que permite desactivar los rastros de olor para determinados contenidos secundarios y reducir algunas de estas ayudas.
Es una decisión que demuestra algo importante: el estudio escuchó la reacción de la comunidad.
Porque una cosa es ayudar al jugador.
Otra es prácticamente tomarlo de la mano y decirle: “por aquí, campeón”.
Una presentación digna de Logan
Visualmente, Marvel’s Wolverine mantiene el nivel técnico que esperamos de Insomniac.
Los modelos de personajes, las expresiones faciales, los escenarios y las animaciones están entre los elementos más destacados de la experiencia. El juego fue construido específicamente para PS5 y aprovecha características como el SSD, el audio 3D y el DualSense.
El DualSense también contribuye a la sensación de estar controlando a Wolverine.
Los gatillos adaptativos y la retroalimentación háptica ayudan a transmitir diferentes acciones, mientras que el audio espacial permite identificar ataques y movimientos alrededor de Logan.
Y después están los escenarios.
Canadá tiene una personalidad completamente distinta a Madripoor, mientras que Tokio ofrece otro tipo de espectáculo visual.
Insomniac vuelve a demostrar que sabe construir grandes momentos cinematográficos.
Hay persecuciones, enfrentamientos masivos, peleas contra enemigos enormes y secuencias diseñadas específicamente para que el jugador diga:
“Ok… eso estuvo bastante bueno”.

Música, voces y ambientación
El apartado sonoro cumple correctamente con su objetivo.
La música acompaña los momentos dramáticos y de acción, aunque no necesariamente deja una colección de temas que terminemos tarareando mientras hacemos el desayuno.
Donde sí destaca el juego es en las voces.
Liam McIntyre consigue construir un Logan convincente, mientras que el resto del reparto ayuda a darle personalidad a una versión alternativa del universo mutante.
También es importante mencionar que Insomniac volvió a apostar por una gran cantidad de opciones de accesibilidad. El juego incluye más de 100 funciones nuevas, recuperadas o mejoradas, incluyendo opciones visuales, auditivas, motoras y cognitivas.
Es un apartado que merece reconocimiento porque demuestra que la espectacularidad técnica también puede ir acompañada de herramientas para que más jugadores puedan disfrutar la experiencia.
Progresión, trajes y contenido adicional
La progresión de Logan es bastante sencilla.
Tenemos habilidades, técnicas y adaptaciones que permiten modificar algunas de sus capacidades, pero no estamos ante un RPG profundo.
La intención es que el jugador pueda mejorar a Wolverine sin convertir la experiencia en una pantalla permanente de estadísticas.
También podemos desbloquear diferentes trajes y diseños de garras.
Algunos son completamente nuevos y otros hacen referencia a diferentes etapas del personaje en Marvel. La Edición Digital Deluxe, por ejemplo, incluye varios atuendos y diseños de garras adicionales.
Y para quienes quieran seguir jugando después de terminar la historia existen opciones como New Game Plus, Mission Replay, Nightmare Challenges y Photo Mode.
No estamos ante un juego que quiera mantenernos ocupados durante cien horas.
Y eso, nuevamente, puede ser una virtud.

Una campaña que sabe cuándo terminar
Dependiendo del ritmo y de cuánto contenido opcional busquemos, la aventura ronda aproximadamente las 13 a 15 horas para completar la campaña, con posibilidades de extender la experiencia si queremos conseguir coleccionables y desafíos.
Y aquí tenemos otra decisión que puede dividir opiniones.
En una época donde muchos juegos parecen tener miedo de terminar, Marvel’s Wolverine no intenta convertirse en una segunda vida.
Cuenta su historia, nos lleva por diferentes escenarios, presenta sus grandes momentos y finalmente se despide.
¿Podría tener más contenido?
Sí.
¿Podría tener sistemas secundarios más profundos?
También.
Pero probablemente habría terminado perjudicando uno de sus principales puntos fuertes: el ritmo.
Entonces… ¿qué tan bueno es Marvel’s Wolverine?
Marvel’s Wolverine es un juego interesante precisamente porque no intenta repetir la fórmula de Spider-Man.
Insomniac tomó a uno de los personajes más violentos de Marvel y construyó alrededor de él una aventura lineal, cinematográfica y centrada en el combate.
Cuando el juego funciona, realmente funciona.
El combate transmite fuerza, Logan está muy bien representado, los escenarios son espectaculares y la historia consigue ofrecer una interpretación diferente de personajes que conocemos desde hace décadas.
Pero también hay grietas.
El combate puede volverse repetitivo, algunas actividades de exploración se sienten poco desarrolladas y el exceso de ayudas puede reducir la sensación de descubrimiento. Las críticas publicadas tras el lanzamiento coinciden en señalar precisamente esa combinación: una presentación muy cuidada y un protagonista convincente frente a sistemas que no siempre evolucionan lo suficiente.
Y quizá el mayor reto del juego sea la comparación inevitable con Spider-Man.
No porque Wolverine sea malo.
Todo lo contrario.
Es porque Insomniac puso la vara muy alta.
Spider-Man convirtió el movimiento por Nueva York en una mecánica espectacular por sí misma. Wolverine no tiene que hacer eso. Su fantasía de poder es diferente.
Aquí no queremos sentir que somos el héroe más ágil de Marvel.
Queremos sentir que somos el tipo al que puedes golpear, derribar y volver a golpear… y que todavía se va a levantar.
Y en eso, Marvel’s Wolverine cumple.

Conclusión
Marvel’s Wolverine es una buena aventura de acción que entiende perfectamente quién es su protagonista, aunque no siempre encuentra la misma profundidad para acompañar las enormes posibilidades que tiene.
Insomniac consigue construir un Logan reconocible, agresivo y vulnerable al mismo tiempo. La historia se atreve a reinterpretar personajes conocidos, el combate tiene muchísimo impacto durante sus mejores momentos y la presentación audiovisual demuestra nuevamente por qué el estudio se ha convertido en uno de los grandes nombres de PlayStation.
Sus problemas aparecen cuando la sorpresa inicial desaparece.
El combate necesita más variedad, la exploración podría ser más interesante y algunas mecánicas terminan sintiéndose menos profundas de lo que prometían.
Pero hay algo difícil de ignorar: jugar como Wolverine se siente bien.
Muy bien.
Y eso no es poca cosa.

Marvel’s Wolverine es recomendable para quienes buscan una aventura de acción lineal, cinematográfica y centrada en un personaje, especialmente si son fans del mutante canadiense. Quienes lleguen esperando otro Spider-Man probablemente tendrán que ajustar sus expectativas: aquí no hay una ciudad gigantesca para recorrer ni cientos de actividades secundarias.
Aquí hay una historia de Logan.
Unas garras.
Un montón de problemas.
Y la solución más Wolverine posible para cada uno de ellos.
Si te gustan las aventuras de acción directas y las historias de Marvel, vale la pena darle una oportunidad. No es perfecto ni alcanza siempre el nivel de sus mejores trabajos, pero tiene suficiente personalidad para sostenerse por sí mismo.
Porque al final, Logan tenía razón desde el principio:
es muy bueno en lo que hace.
Aunque, por supuesto, lo que hace no siempre es precisamente bonito.
Marvel’s Wolverine — PS5
Desarrollador: Insomniac Games
Editor: Sony Interactive Entertainment
Lanzamiento: 15 de septiembre de 2026
Plataforma: PlayStation 5
Género: Acción / aventura para un jugador