Hay lugares donde las leyes de la física dejan de tener sentido, las pesadillas se convierten en amenazas reales y hasta caminar por una pared puede ser parte de la rutina. Bienvenidos nuevamente al universo de Remedy Entertainment, un estudio que parece tener una regla muy clara a la hora de desarrollar videojuegos: si algo puede volverse extraño, probablemente todavía puede volverse más extraño.
Con CONTROL Resonant, la compañía regresa al universo paranormal de CONTROL, pero lo hace con una propuesta que cambia buena parte de la fórmula original. Esta vez dejamos atrás el protagonismo de Jesse Faden para acompañar a su hermano, Dylan, en una aventura que lleva la acción a una Manhattan deformada por fuerzas sobrenaturales. Y si pensabas que la Casa Inmemorial era un lugar complicado para orientarse, espera a conocer una ciudad donde la gravedad también parece necesitar vacaciones.

Desarrollado y publicado por Remedy Entertainment, CONTROL Resonant llegó el 24 de septiembre de 2026 a PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC. La secuela conserva el misterio, la ciencia ficción y las situaciones surrealistas que caracterizaron a la primera entrega, pero apuesta por una experiencia de acción y rol mucho más enfocada en el combate cuerpo a cuerpo, la exploración de espacios abiertos y la evolución de su protagonista.
El resultado es una aventura que busca ampliar los límites de la franquicia sin perder esa identidad tan particular que ha convertido a Remedy en uno de los estudios más reconocibles de la industria. Sin embargo, cambiar las reglas también significa asumir riesgos, especialmente cuando hablamos de una secuela que debe convencer tanto a los seguidores del primer juego como a quienes apenas están descubriendo este universo.
El regreso al universo paranormal de Remedy
Para entender la importancia de CONTROL Resonant, primero tenemos que recordar qué hace especial a esta franquicia. En el primer CONTROL conocimos a Jesse Faden, quien llegaba a la misteriosa Casa Inmemorial en busca de su hermano desaparecido. Lo que parecía una búsqueda personal terminaba convirtiéndose en un recorrido por una institución donde los objetos cotidianos podían tener poderes inexplicables y las leyes de la realidad estaban lejos de ser confiables.
Remedy construyó una experiencia que mezclaba acción en tercera persona, exploración, documentos misteriosos y una narrativa que no siempre te entregaba todas las respuestas. Aquí no bastaba con derrotar enemigos: también había que investigar, leer entre líneas y aceptar que, en ocasiones, entender lo que estaba sucediendo podía ser más difícil que sobrevivir al siguiente enfrentamiento.
CONTROL Resonant conserva esa esencia, pero amplía considerablemente la escala de la aventura. En lugar de concentrar la acción en los pasillos y oficinas de la Casa Inmemorial, ahora nos encontramos con una Manhattan afectada por una crisis paranormal que transforma sus calles, edificios y espacios cotidianos en escenarios que parecen sacados de un sueño bastante problemático.
La ciudad se convierte en mucho más que un simple escenario. Sus espacios cambian, las estructuras desafían la lógica y los lugares que deberían resultar familiares adquieren una apariencia inquietante. Es una manera de demostrar que el universo de CONTROL no depende exclusivamente de una institución misteriosa para generar situaciones sorprendentes.
La colaboración de Remedy con Annapurna Pictures también forma parte de esta nueva etapa del proyecto, que apuesta por una producción ambiciosa y una expansión de la franquicia hacia nuevas posibilidades narrativas.

Dylan Faden toma el control de la historia
El cambio más importante de esta secuela está en su protagonista. Dylan Faden, el hermano de Jesse, se convierte en el personaje jugable, después de pasar años bajo el confinamiento de la Agencia Federal de Control, la organización encargada de investigar y contener fenómenos paranormales.
Su situación es muy diferente a la de Jesse. Mientras ella se adentró en la Casa Inmemorial para buscar respuestas sobre su familia, Dylan se enfrenta a una crisis que ya ha escapado de los límites de la institución. La amenaza ahora se extiende por Manhattan y amenaza con alterar la realidad de una manera mucho más amplia.
Además, Jesse se encuentra desaparecida, por lo que la búsqueda de su hermana se convierte en uno de los motores de la aventura. Dylan deberá comprender sus nuevas capacidades, enfrentarse a las entidades que invaden la ciudad y descubrir qué está ocurriendo realmente.
Esta perspectiva permite explorar una parte distinta de la historia familiar de los Faden. Dylan no es simplemente una versión masculina de Jesse ni un personaje diseñado para repetir sus pasos. Su situación, sus habilidades y su relación con la Agencia Federal de Control lo colocan en un escenario diferente.
La secuela también busca que los nuevos jugadores puedan incorporarse a la historia sin haber terminado el primer CONTROL. La experiencia ofrece contexto para entender los acontecimientos anteriores, aunque conocer el pasado de Jesse y Dylan ayuda a apreciar mejor las conexiones, las referencias y los misterios que se desarrollan durante la aventura.
Eso sí, conviene tener paciencia con la narrativa. Remedy no suele contar sus historias como si estuviera explicando las reglas de un juego de mesa. Prefiere dejar pistas, presentar situaciones extrañas y permitir que el jugador conecte las piezas. Si necesitas que todo quede explicado inmediatamente, algunas partes podrían sentirse desconcertantes.
Pero si disfrutas las historias que te hacen pensar después de apagar la consola, aquí encontrarás suficientes motivos para seguir investigando.

Un cambio radical en la jugabilidad
Si hay algo que distingue a CONTROL Resonant de su antecesor, es su sistema de combate.
El primer juego apostaba principalmente por los disparos y las habilidades paranormales de Jesse, acompañadas por su icónica Arma de Servicio. En esta ocasión, Remedy cambia el enfoque y presenta una experiencia de acción y rol en la que el combate cuerpo a cuerpo ocupa el centro de la jugabilidad.
Dylan utiliza el Aberrante, un arma paranormal capaz de cambiar de forma durante los enfrentamientos. Esta herramienta es fundamental para entender la nueva identidad del juego, ya que permite alternar entre distintas maneras de atacar según las necesidades de cada combate.
El resultado recuerda más a los juegos de acción centrados en combos, movimientos rápidos y decisiones tomadas en cuestión de segundos. Aquí no basta con mantener la distancia y disparar hasta que desaparezca la barra de vida del enemigo. Hay que acercarse, encontrar oportunidades, administrar los movimientos y aprovechar las capacidades del protagonista.
Para los seguidores del primer CONTROL, esta transformación puede sentirse como un cambio bastante grande. Es comprensible: pasar de los disparos a una propuesta enfocada en los golpes modifica por completo el ritmo de los enfrentamientos.
Sin embargo, también representa una oportunidad para que la franquicia evolucione. En lugar de limitarse a repetir una fórmula conocida, Remedy apuesta por una experiencia que busca distinguirse de otros juegos de acción.
Y eso se agradece. Después de todo, una secuela que únicamente cambia el número de su título y agrega tres enemigos nuevos no suele ser la definición de una revolución.

El Aberrante: un arma que transforma los enfrentamientos
El Aberrante es mucho más que una herramienta para repartir golpes. Su capacidad de transformarse permite modificar la manera en que Dylan responde a las amenazas y añade una capa estratégica a los combates.
Entre sus formas encontramos un martillo pesado, capaz de ofrecer ataques contundentes; una guadaña, útil para golpear a varios adversarios; y opciones más rápidas, como las espadas dobles. También se han mostrado formas adicionales, como un látigo, que amplían las posibilidades de ataque.
La clave está en comprender que cada forma tiene una función distinta. Los movimientos pesados permiten castigar a determinados enemigos, mientras que las opciones rápidas favorecen un estilo más ágil. Las armas con mayor alcance o ataques amplios también ayudan cuando el enfrentamiento se complica por la presencia de varios adversarios.
Esta variedad evita que el combate se convierta en una secuencia repetitiva de golpes. Dependiendo de la situación, cambiar de forma puede marcar la diferencia entre mantener el control del enfrentamiento o terminar buscando una segunda oportunidad.
También permite experimentar con diferentes estilos de juego. Hay quienes prefieren concentrarse en ataques contundentes y quienes disfrutan encadenar movimientos veloces para mantener la presión sobre los enemigos.
El diseño invita a probar alternativas, aprender los patrones de los adversarios y adaptar las decisiones a cada situación.
Por supuesto, dominar todas estas posibilidades requiere tiempo. Quienes esperen un sistema de combate extremadamente sencillo podrían necesitar algunas horas para acostumbrarse al ritmo y entender cómo aprovechar las herramientas disponibles.
Pero una vez que las distintas formas del Aberrante comienzan a funcionar como parte de una misma estrategia, los enfrentamientos adquieren una dinámica mucho más interesante.

Habilidades paranormales y progresión del personaje
El Aberrante no es la única herramienta de Dylan. Sus poderes paranormales también desempeñan un papel importante, tanto durante los enfrentamientos como al recorrer los escenarios.
Estas capacidades ayudan a construir un sistema de progresión que permite desarrollar al protagonista a medida que avanza la aventura. La exploración, las misiones y los encuentros con enemigos ofrecen oportunidades para obtener recursos y mejorar sus posibilidades de supervivencia.
La progresión combina el desarrollo de habilidades con la experimentación del estilo de combate. En lugar de depender exclusivamente de encontrar un arma más poderosa, el jugador puede fortalecer distintas capacidades y ajustar su manera de afrontar los desafíos.
Esto aporta una dimensión de juego de rol que complementa la acción. Las decisiones sobre las mejoras pueden influir en la manera de combatir y en las herramientas que resultan más útiles ante determinados adversarios.
La recomendación es no invertir recursos sin pensar en la estrategia que quieres seguir. Si prefieres ataques veloces, conviene desarrollar habilidades que acompañen ese ritmo; si disfrutas los golpes contundentes, tiene sentido priorizar las mejoras que favorezcan ese estilo.
También vale la pena prestar atención a los recursos que aparecen durante la exploración y a las oportunidades de mejorar el equipo. Aunque el combate es uno de los grandes protagonistas, ignorar los sistemas de progresión puede hacer que ciertos enfrentamientos se vuelvan más exigentes de lo necesario.
El sistema ofrece espacio para experimentar, pero también exige entender que no todas las mejoras producen los mismos resultados. La personalización funciona mejor cuando existe una idea clara de cómo queremos jugar.

Una Manhattan que desafía la lógica
Si hay un apartado en el que Remedy vuelve a demostrar su personalidad, es el diseño de escenarios.
CONTROL Resonant convierte Manhattan en un espacio donde la arquitectura, la gravedad y las distancias dejan de comportarse como deberían. Los edificios pueden aparecer deformados, las calles adquieren configuraciones imposibles y determinados lugares parecen existir bajo reglas completamente distintas a las del mundo real.
Esta transformación no se limita a crear imágenes llamativas. También modifica la manera en que exploramos los escenarios.
El juego presenta zonas amplias con actividades secundarias, encuentros opcionales y secretos que invitan a desviarse de la ruta principal. En lugar de avanzar únicamente por pasillos conectados, el jugador tiene más oportunidades para decidir qué lugares investigar y qué desafíos afrontar.
La exploración se convierte así en una parte importante de la experiencia. No todo consiste en seguir un marcador y eliminar al siguiente grupo de enemigos. Observar el entorno, reconocer caminos alternativos y descubrir espacios ocultos puede conducir a nuevos encuentros y recompensas.
Además, las anomalías gravitatorias aportan una dimensión muy particular al desplazamiento. Dylan puede recorrer superficies y espacios que alteran la orientación convencional, lo que abre posibilidades para diseñar encuentros y rutas de exploración diferentes.

La verticalidad es uno de los elementos más interesantes de esta propuesta. Las paredes y otras superficies dejan de ser simples límites del escenario para convertirse en parte del recorrido.
Esto cambia nuestra relación con el espacio. En un juego tradicional, una pared suele indicar que debemos buscar una puerta o un camino alternativo. Aquí, dependiendo de las condiciones del entorno, quizá la solución sea caminar por ella.
Es una idea que encaja perfectamente con la identidad de la franquicia: convertir algo tan familiar como una ciudad en un lugar que nunca terminamos de comprender.
La escala de Manhattan también permite presentar una mayor variedad de escenarios. La experiencia conserva el gusto de Remedy por los espacios inquietantes, pero evita depender únicamente de una localización cerrada.

Enemigos y enfrentamientos contra amenazas paranormales
Una ciudad transformada por fuerzas desconocidas necesita adversarios a la altura, y CONTROL Resonant utiliza la variedad de amenazas para mantener la presión sobre el jugador.
Los enemigos no son simplemente obstáculos colocados para rellenar los escenarios. Sus características, ataques y resistencia pueden obligarnos a modificar nuestra estrategia, elegir otra forma del Aberrante o aprovechar las habilidades de Dylan de manera diferente.
La presencia de enfrentamientos contra jefes también resulta importante para la progresión. Estos encuentros funcionan como pruebas que exigen comprender las mecánicas, reconocer oportunidades de ataque y reaccionar ante situaciones que pueden cambiar rápidamente.
Los combates más interesantes son aquellos que nos obligan a dejar de repetir una misma estrategia. Cuando un adversario exige una aproximación distinta, el sistema demuestra el valor de la variedad de movimientos y de las herramientas disponibles.
La estructura también permite que las amenazas se relacionen con las zonas que recorremos. Esto ayuda a que la exploración tenga personalidad propia, en lugar de presentar una sucesión de espacios visualmente diferentes pero mecánicamente idénticos.
Eso no significa que todos los enfrentamientos resulten igual de memorables. Como sucede en muchas aventuras de acción, habrá encuentros que destaquen por su diseño y otros que funcionen principalmente como una prueba de resistencia.
Aun así, la combinación de poderes paranormales, combate cuerpo a cuerpo y escenarios cambiantes ofrece una base sólida para mantener el interés durante la aventura.

Apartado gráfico: el surrealismo como protagonista
Visualmente, CONTROL Resonant mantiene una de las mayores fortalezas de Remedy: su capacidad para construir escenarios que resultan extraños sin perder coherencia artística.
La Manhattan de esta entrega no busca reproducir fielmente la ciudad que conocemos. Su propósito es transmitir la sensación de que algo fundamental se ha roto. Los edificios, las calles y los espacios abiertos adquieren formas que parecen imposibles, pero están diseñados para formar parte de un mismo universo.

El resultado es una identidad visual que apuesta por la atmósfera antes que por el realismo convencional.
La iluminación, las composiciones arquitectónicas y las distorsiones del entorno ayudan a generar esa sensación de incertidumbre que caracteriza a la franquicia. Un espacio puede parecer relativamente normal a primera vista y convertirse, unos pasos después, en una estructura que desafía nuestra percepción.
También existe una diferencia importante respecto al primer juego. La Casa Inmemorial tenía una identidad marcada por sus interiores institucionales, sus pasillos y sus oficinas. CONTROL Resonant utiliza un escenario urbano mucho más amplio, lo que permite experimentar con perspectivas, distancias y composiciones diferentes.
Esta evolución ayuda a que la secuela tenga una personalidad propia sin abandonar el lenguaje visual que hizo reconocible al original.
En cuanto al rendimiento, conviene distinguir entre la ambición gráfica y el comportamiento técnico de cada versión. El diseño de los escenarios es uno de sus atractivos principales, pero no sería responsable atribuir una tasa de cuadros por segundo específica o afirmar que todas las plataformas ofrecen resultados idénticos sin contar con mediciones comparables.
Lo importante es que la propuesta artística no funciona como simple decoración: es parte esencial de la manera en que el juego presenta sus misterios y construye sus desafíos.

Sonido y música: la incomodidad también se escucha
El apartado sonoro desempeña un papel fundamental en una aventura donde la realidad parece estar a punto de romperse.
En CONTROL Resonant, el sonido ayuda a reforzar la presencia de las amenazas, la naturaleza extraña de los escenarios y la intensidad de los enfrentamientos. Los efectos ambientales pueden contribuir a que una zona se sienta inquietante incluso cuando no hay un enemigo a la vista.
La música también resulta especialmente importante para una franquicia que siempre ha utilizado el audio como parte de su identidad narrativa.
La banda sonora de esta entrega cuenta con el trabajo del compositor Petri Alanko, quien ha explicado que el tema asociado a Dylan se construyó como una especie de reflejo invertido del tema de Jesse. Esta relación musical busca expresar las conexiones entre ambos personajes y, al mismo tiempo, las diferencias entre sus respectivos caminos. La información fue compartida por el compositor en una entrevista con TechRadar Gaming. <Cite refs={[“turn287071news23”,“turn287071news24”]}/>
Es un detalle que encaja con el enfoque de Remedy. En lugar de utilizar la música únicamente para indicar cuándo debemos sentir tensión o emoción, el estudio busca que el sonido también comunique información sobre los personajes y el mundo que habitan.
En una aventura tan centrada en lo inexplicable, este trabajo ayuda a mantener la inmersión y a darle mayor personalidad a los momentos importantes.

¿Es necesario jugar el primer CONTROL?
La respuesta corta es que resulta recomendable, pero no indispensable.
CONTROL Resonant está diseñado para continuar la historia de la franquicia y permite que nuevos jugadores conozcan el contexto necesario para incorporarse a esta aventura. Eso facilita la entrada de quienes no tuvieron oportunidad de jugar la entrega original.
Sin embargo, haber jugado CONTROL ayuda a comprender mejor la relación entre Jesse y Dylan, el funcionamiento de la Agencia Federal de Control y la naturaleza de los fenómenos paranormales que afectan a este universo.
También permite apreciar mejor los cambios de la secuela. Después de pasar horas explorando la Casa Inmemorial y utilizando las habilidades de Jesse, controlar a Dylan y enfrentarse a una Manhattan deformada representa una evolución más significativa.
Para quienes llegan por primera vez, la recomendación es prestar atención a los detalles de la historia y no preocuparse demasiado si algunas explicaciones tardan en llegar. El misterio es parte de la experiencia.
Y para quienes ya conocen el primer juego, la propuesta resulta interesante precisamente porque no intenta repetirlo al pie de la letra.

Lo mejor y lo que podría mejorar
CONTROL Resonant destaca por su capacidad para ampliar una franquicia que ya tenía una identidad muy marcada. El cambio hacia el combate cuerpo a cuerpo le da una personalidad distinta, mientras que la transformación de Manhattan permite experimentar con escenarios más amplios y mecánicas de exploración vertical.
La variedad de formas del Aberrante, la progresión de Dylan y las anomalías que modifican la orientación del entorno también ayudan a construir una experiencia que va más allá de una secuela convencional.
Sin embargo, la nueva fórmula tiene sus posibles inconvenientes. El combate más cercano y dinámico puede no convencer a quienes preferían los disparos y las habilidades de Jesse. No se trata de un cambio menor, sino de una transformación que afecta el ritmo de toda la aventura.
La mayor amplitud de los escenarios también plantea un reto: mantener la exploración interesante durante toda la experiencia. Un mundo más grande no siempre significa un mundo mejor aprovechado, y las actividades secundarias deben justificar el tiempo que invertimos en ellas.
Otro aspecto a considerar es la curva de aprendizaje. La combinación de armas cambiantes, poderes paranormales y desplazamiento por superficies poco convencionales puede exigir algo de práctica, especialmente durante los primeros enfrentamientos.
Estos elementos no anulan sus virtudes, pero sí explican por qué la propuesta puede conectar más con algunos jugadores que con otros.
Conclusión: una secuela que se atreve a cambiar las reglas
CONTROL Resonant demuestra que Remedy Entertainment no está interesada en repetir fórmulas únicamente porque funcionaron en el pasado. En lugar de regresar a la Casa Inmemorial para ofrecer otra aventura protagonizada por Jesse, el estudio amplía su universo mediante una historia centrada en Dylan y una ciudad que se ha convertido en un auténtico rompecabezas paranormal.
Su mayor acierto es combinar una identidad visual reconocible con una jugabilidad que se atreve a tomar otro camino. El Aberrante transforma los enfrentamientos, la exploración vertical modifica nuestra relación con los escenarios y la narrativa mantiene esa mezcla de misterio, ciencia ficción y situaciones surrealistas que distingue a la franquicia.
La nueva propuesta no está exenta de riesgos. Quienes esperen una continuación prácticamente idéntica al primer CONTROL podrían tardar en acostumbrarse al combate cuerpo a cuerpo. Asimismo, la exploración de una Manhattan más amplia necesita mantener un equilibrio entre descubrimiento, progresión y desafíos para que el recorrido conserve su atractivo.
A pesar de ello, la secuela tiene argumentos suficientes para justificar su existencia. No busca ser solamente una continuación de la historia, sino una nueva interpretación de lo que puede ofrecer este universo.
Y eso es justamente lo que esperamos de un estudio como Remedy: creatividad, personalidad y la capacidad de convertir una idea extraña en una experiencia que no se parece demasiado a lo que encontramos en otros videojuegos.

Recomendación final de Culture Conection
CONTROL Resonant es una recomendación para quienes disfrutan las aventuras de acción con misterio, mundos surrealistas y sistemas de combate que recompensan la experimentación. También es una opción interesante para quienes buscan una historia de ciencia ficción que no tenga miedo de jugar con la percepción y las reglas de la realidad.
Si vienes del primer CONTROL, conviene entrar con la mente abierta: Dylan no pelea como Jesse, Manhattan no se comporta como la Casa Inmemorial y la secuela tiene sus propias prioridades.
Si nunca has jugado la franquicia, puedes encontrar aquí una puerta de entrada a uno de los universos más peculiares de Remedy, aunque conocer el juego original enriquecerá el viaje.
En Culture Conection nos quedamos con una idea: CONTROL Resonant entiende que una buena secuela no necesita repetir el pasado, sino encontrar nuevas maneras de sorprendernos. Y cuando un videojuego consigue que hasta las paredes parezcan caminos posibles, quizá lo mejor sea dejar de preguntarnos qué está pasando y comenzar a explorar.
Porque en este universo, perder el sentido de la orientación no es necesariamente un error: a veces, es el comienzo de la aventura.