Cuando creías que ya habías roto suficientes controles en la trilogía original de Ninja Gaiden, llega Ragebound para recordarte que el dolor también puede ser hermoso… y muy estilizado. Team Ninja se pone serio con esta nueva entrega que no es reboot ni secuela directa, sino una especie de reimaginación de la franquicia, con todo lo que amamos (y odiamos) de Ryu Hayabusa: acción frenética, combate exigente y una dificultad que no perdona ni por accidente.

⚔️ Un regreso enfocado en el combate
Ninja Gaiden: Ragebound deja atrás algunos de los experimentos narrativos de los juegos anteriores para ir directo al grano: eres un ninja y tu trabajo es cortar, esquivar, y volver a cortar. El sistema de combate es un deleite para quienes aman los juegos tipo Souls, Sekiro o Wo Long. Hay parrys, cancelaciones de combos, cambios de arma al vuelo y un ritmo que te exige tener reflejos de halcón (o al menos, un par de vidas extra en el bolsillo).
A diferencia de títulos anteriores, Ragebound incluye un sistema de progresión más profundo, con árboles de habilidades, mejoras de armas y un enfoque más claro en builds de personaje. ¿Quieres ser un ninja ágil como el viento o un tanque con katana? Aquí puedes.

🏙️ Más oscuro, más maduro, más japonés
El juego deja de lado las ciudades occidentales para regresar a escenarios totalmente inspirados en el Japón feudal, con un toque sobrenatural. Hay templos malditos, bosques de bambú iluminados por la luna, y castillos que se derrumban mientras luchas sobre sus techos. La dirección artística es uno de los puntos más fuertes del juego, con colores fríos, iluminación cinematográfica y enemigos que parecen salidos de una pesadilla onírica.
El soundtrack acompaña con una mezcla entre lo épico y lo inquietante. No es tan memorable como el de Ninja Gaiden II, pero sabe cuándo hacerte sudar.

😤 Dificultad: sí, sigue siendo un castigo divino
Si esperabas un modo fácil… JA. Este juego no te da ni medio respiro. Desde el primer nivel puedes morir en menos de un minuto si no pones atención. Ragebound no es injusto, pero sí brutalmente exigente. Cada combate es un duelo de precisión, y hasta el enemigo más básico puede eliminarte si cometes un error. Lo bueno es que la curva de aprendizaje está bien diseñada y cada victoria se siente satisfactoriamente merecida.

🧠 ¿Y la historia?
La narrativa es sencilla pero efectiva: un clan misterioso busca despertar una antigua deidad y Ryu tiene que detenerlos. Hay cinemáticas estilizadas, algo de diálogo introspectivo, y cameos de personajes clásicos, pero claramente el juego no pretende ganarse un premio por guion. Aquí viniste a pelear, no a filosofar.

📝 En resumen…
Ninja Gaiden: Ragebound es un regreso glorioso a lo que hizo grande a la saga: combate desafiante, estilo visual espectacular y gameplay adictivo. Es cierto que no es para todos –los que busquen una experiencia relajada mejor corran en dirección opuesta– pero para los fans de la vieja escuela, este juego es como una carta de amor afilada como una shuriken.

Puntos fuertes:
- Combate preciso y adictivo
- Diseño de niveles alucinante
- Ambientación japonesa inmersiva
- Dificultad que te hace sudar… pero en buen plan
Lo no tan bueno:
- Historia genérica
- Algunos picos de dificultad podrían frustrar a más de uno
- Falta de modo cooperativo (al menos por ahora)
Si te gustan los retos, absolutamente sí. Solo recuerda estirar bien los dedos antes de jugar. Tus pulgares lo agradecerán.
